¿Qué Hacer?

Al encaminarnos hacia Hohenau notaremos un cambio en el paisaje, de esa selva suburbana pasamos a una sinfonía adornada de árboles hasta donde el cielo toque la tierra, una atmósfera en la cual el medio ambiente aún virgen produce esas sensaciones de tranquilidad y alivio, de relajación y gozo.

Durante la travesía hacia Hohenau, guiados por la Ruta VI, se llega a las Reducciones Jesuíticas de Trinidad y Jesús. Ambas, declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la magnitud de las obras que trasluce la misión evangelizadora, la integración y el aporte cultural de Religiosos de la Compañía de Jesús (siglos XVII – XVIII) a favor de los nativos del lugar. Estas imponentes obras arquitectónicas y prueba viviente de la proeza e ingenio de una época pasada, ofrecen como atractivo especial los fines de semana, a partir de las 19.00 horas, el incomparable espectáculo de “Luces y Sonidos” en el predio de las Ruinas de Trinidad. Para poder admirar estas obras sin igual se debe de viajar desde Hohenau a Trinidad (10 Km.) y de Trinidad por un desvío de 10 Km., este trayecto se encuentra totalmente asfaltado hasta las Ruinas de Jesús de Tavarangue.

Nuestras atracciones principales

Parque Ecológico Municipal “Ing. Alfredo Sitzmann”
Reserva ecológica, producto de un hombre idealista y soñador, con espacios verdes y reservas conjugadas en un solo lugar. [Ver más]
Parque Manantial
La reserva ecológica más imponente del país, con espacios de ocio y esparcimiento. Toda la aventura natural que puedas experimentar. Visita obligada de la zona. [Ver más]
Centro Histórico Cultural “Edwing Krug”
La primera edificación del actual casco urbano los recibe con los mejores tesoros de nuestra historia, un completo museo, y referencia cultural de la ciudad. [Ver más]

Antes de entrar a la ciudad tenemos el primer lugar obligatorio que debe visitar todo turista que este cruzando por la ciudad. Es el Parque Manantial, un hermoso lugar en donde reina el verde, se contemplan las brisas sobre las copas de los árboles, el primer respiro de esa pureza de ambiente colonial. Aquí se pueden realizar recorridos a caballo, senderismo, entre otras actividades enmarcadas en la categoría de «eco-aventura». Cuenta además con piletas, canchas deportivas, y un amplio restaurante con cocina tradicional de la zona. Y si desea disfrutar más a pleno de este ambiente, el parque le ofrece la opción de acampar en sus instalaciones, reconectando ese ser suyo con la naturaleza.

Ya en las puertas de la ciudad tiene la opción de escoger qué visitar luego. Puede dirigirse al Centro Cultural “Edwing Krug”, en donde se hallan guardados nuestros tesoros históricos. Podrá conocer la rica historia de la ciudad, el arduo trabajo que los fundadores han empezado, y que hasta hoy en día los habitantes continuamos realizando.

Luego de haber podido saborear el pasado de la ciudad, usted debe visitar el Club de Caza y Pesca, en donde anualmente se realizaba la pesca del surubí, atrayendo a deportistas de todos los puntos cardinales del país y países vecinos. Hoy en día, debido a la veda, el lugar se ha convertido en un punto más para la conexión con el medio ambiente. Las instalaciones del club permiten realizar ese asado dominguero, refrescado con la suave brisa del río Paraná, escenas inolvidables para compartir en familia, y con amigos.
Nuestra ciudad se destaca por ese ambiente colonial resultado del crisol de razas, el cual al recorrer las calles de la ciudad se puede observar, haciendo que el visitante si sienta inmerso en la propia cultura de este pueblo, produciendo una experiencia única e inolvidable.

En el casco urbano pueden encontrarse diferentes comercios, y el circuito gastronómico, el cual ofrece un abanico de disponibilidades y gustos, una línea de restaurantes compuesto por exquisitas cocinas coloniales e internacionales, variedades de platos para el deleite de todo visitante y motivo de orgullo para los habitantes de la ciudad.